Construido sobre un asentamiento romano, el castillo medieval, en perfecto estado de conservación, no sólo es una de las piezas que forman parte del fascinante conjunto arquitectónico de Lancaster, una ciudad donde aún es visible la pompa georgiana y la cívica filantropía victoriana, e incluso, la fuerza de los romanos y el oscurantismo de la Edad Media.
Por supuesto, Lancaster siempre ha jugado un importante papel en la historia de Gran Bretaña, y dio nombre al gran condado de Lancashire, así como a la casa Real de Lancaster. Aun hoy, el ama y señora del Castillo de Lancaster es su Majestad la Reina.
El castillo todavía es un edificio activo, alberga dos juzgados y una prisión. Hay visitas guiadas al interior del castillo que ofrecen una visión muy cercana a cómo debía ser la vida cotidiana dentro de sus muros.
El castillo y la iglesia del Priorato de St. Mary forman un paisaje de cuento de hadas donde se celebran eventos especiales a lo largo de todo el año, como la Feria Georgiana y la cada vez más popular exhibición de fuegos artificiales.
Desde lo alto de esta colina puede divisar otros lugares trascendentes en la historia de Lancaster, como por ejemplo el Ashton Memorial, uno de los caprichos arquitectónicos más grandiosos de Gran Bretaña, situado en los jardines de Williamson Park.